Actualidad Contable 165 - Noviembre 2020

<<La acreditación es una garantía de nuestra excelencia ante terceros, aporta un valor diferencial, aumenta la competitividad y nos refuerza como expertos>>

Sonsoles Rubio Reinoso. presidenta del Instituto de Auditores Internos (IAI)

El Instituto de Auditores Internos nombró recientemente a Sonsoles Rubio, directora de Auditoría Interna de Iberdrola, como nueva presidenta de la institución para los próximos tres años. Con este nombramiento, Rubio se convierte en la primera mujer al frente de la institución en sus 37 años de historia.

 

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, en su actual compañía ha sido también directora de Cumplimiento y directora de Auditoría Interna en Iberdrola Renovables. Previamente trabajó en otras empresas como Repsol, Holcim y Arthur Andersen.

1.- La situación actual de crisis por la pandemia hace más necesario que nunca acompañar a las empresas, identificando y dando aseguramiento sobre los nuevos riesgos, mitigando así su impacto y ofreciendo nuevas oportunidades. ¿Cómo ayuda en este sentido la Institución que preside al colectivo empresarial?


El Instituto de Auditores Internos nació hace ya más de 37 años con la misión de contribuir al éxito de las organizaciones impulsando nuestra profesión como función clave del buen gobierno. Esto es más necesario que nunca en momentos de crisis como el actual y cuyo alcance en los ámbitos económico y social aún desconocemos.


Evidentemente, la formación es un elemento clave de esta misión, y por eso desde el Instituto contribuimos a que los auditores internos estemos bien formados y preparados para poder ayudar a que las empresas en las que trabajamos estén mejor gestionadas y sean más sostenibles, especialmente en momentos como el actual.


La pandemia nos cogió desprevenidos a todos, a nosotros también, y ha forzado cambios en los riesgos y por tanto, en la forma de auditar, en las prioridades de nuestras revisiones. Riesgos relacionados con aspectos como continuidad del negocio; ciberseguridad o la infraestructura tecnológica son más relevantes ahora que nunca. Además, la pandemia ha servido como acelerador del teletrabajo y de la digitalización en las empresas. Pero si hay algo que nos ha enseñado a todos esta situación ha sido la necesidad de evolucionar y adaptarnos a entornos más exigentes.


La evolución acelerada de nuestra forma de trabajar por la COVID-19 hace que debamos actualizarnos para seguir cumpliendo con nuestra misión de dar confort, asesorar y aportar nuestro conocimiento a las empresas.


Por este motivo y en una situación tan complicada, el Instituto ha intensificado su labor desde el comienzo de la pandemia con el objetivo de cubrir las nuevas necesidades de los auditores internos, que redunde en una mejora de los procesos y una supervisión eficiente y efectiva que obviamente beneficia al conjunto de la empresa. Este es nuestro papel como punto de encuentro de la profesión y como impulsor de las capacidades de adaptación y evolución que exige nuestro trabajo, y por eso no cejaremos en nuestra labor de “acompañamiento” a nuestros socios en momentos como este en los que el papel del auditor interno es aún más relevante como asesor de valor de las compañías.


Nuestra labor como portavoces y representantes de la profesión en nuestro país también conlleva la responsabilidad de difundir los beneficios de contar con una Auditoría Interna eficiente y eficaz en aquellas empresas que por sus características, dimensión o tipo de negocio deberían implantarla, pero aún no lo han hecho.


Deben ser conscientes de que nuestro trabajo como auditores internos está desligado de la gestión y, por tanto, es independiente y objetivo, y de que nuestro conocimiento transversal de la organización hace que tengamos una visión estratégica a medio y largo plazo. También tenemos un profundo conocimiento de la cultura empresarial, los procesos y los sistemas de control y gestión de riesgos y, por tanto, generamos confianza y confort sobre su adecuación. Trabajar por ese reconocimiento es lo mejor que podemos ofrecer al colectivo empresarial. El auditor interno es capaz de anticipar, definir y dar aseguramiento sobre los riesgos, mitigando su impacto e identificando oportunidades para la compañía, algo esencial en todo momento, pero máxime en una situación como la que nos encontramos.

 

“El auditor interno es capaz de anticipar, definir y dar aseguramiento sobre los riesgos, mitigando su impacto e identificando oportunidades para la compañía, algo esencial en todo momento, pero máxime en una situación como la que nos encontramos”


2.- Recientemente celebraron las 25 jornadas de Auditoría Interna, que lograron reunir a más de medio millar de auditores internos. ¿Qué conclusiones puede resumirnos de este importante encuentro?


Nuestras jornadas anuales son el punto de encuentro para los auditores internos españoles. Este año la pandemia nos ha obligado a adaptarnos y convertirlas en un encuentro plenamente virtual, algo que supuso todo un reto, pero que, tal y como nos han manifestado los asistentes en una encuesta posterior, logramos superar en cuanto a calidad técnica y organizativa. Hemos mantenido la fidelidad del colectivo con más de medio millar de participantes y hemos conseguido no perder el espíritu que siempre nos ha acompañado.


Durante las Jornadas hemos logrado nuestro objetivo de abordar los puntos críticos del mapa de riesgos con ponentes de primera línea que nos han dejado interesantes conclusiones. La pandemia del coronavirus ha intensificado la relevancia de muchos riesgos y también nos deja otros nuevos que pueden afectar a nuestras organizaciones, nuevas formas de trabajar, capacidades, tendencias a explorar, e incluso necesidades de nuestros stakeholders, que tenemos que ser capaces de abarcar si queremos fortalecer nuestra posición como asesores de valor.


Durante cinco días, y bajo el lema Mirando hacia el futuro, hemos analizado de la mano de expertos nacionales e internacionales cómo los contextos social, tecnológico, económico y político influyen en el día a día de las compañías. Hemos contado con eminencias en diferentes campos como, por ejemplo, en microbiología, con José María Eiros, microbiólogo y jefe de servicio de Microbiología y Parasitología del Hospital Río Hortega de Valladolid; en macroeconomía con Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano; en sociología con Daniel Innerarity, filósofo y ensayista; o en Inteligencia Artificial, con la pionera tecnológica y científica en este campo, Inma Martínez.


Las jornadas también nos han servido de marco de reflexión del papel que tenemos los auditores internos en nuestra labor de asegurar la eficacia de los sistemas de gestión de los riesgos en entornos cada vez más exigentes, muy especialmente, ante las consecuencias originadas por la actual situación.

“La pandemia nos cogió desprevenidos a todos. Ha forzado cambios en los riesgos, la forma de auditar y las prioridades de nuestras revisiones. Riesgos relacionados con aspectos como continuidad del negocio; ciberseguridad o la infraestructura tecnológica, son más relevantes ahora que nunca”


3.- La Institución que preside recomienda las certificaciones internacionales, y usted misma conoce su importancia, ya que cuenta con las principales en el campo de la Auditoría Interna, como: Certified Internal Auditor (CIA), Certified in Risk Management Assessment (CRMA), Certified Fraud Examiner (CFE), Leading Professional in Ethics & Compliance (LPEP) y Certified Compliance & Ethics Professional (CCEP). Desde AECA hemos introducido en España las certificaciones profesionales para expertos en contabilidad e información financiera (ECA® y CPC), así como valoración de empresas (EVA®). ¿Qué beneficios destacaría de la acreditación de la experiencia profesional?

 

La acreditación de la experiencia profesional es una garantía de nuestra excelencia ante terceros, aporta un valor diferencial, aumenta la competitividad y nos refuerza como expertos. La formación avanzada y especializada proporciona herramientas y estrategias técnicas actualizadas que sirven para mejorar nuestras capacidades, competencias y cualificaciones específicas optimizando el resultado de nuestro trabajo. Además, demuestra nuestras inquietudes por seguir aprendiendo y especializándonos.

En nuestro caso, el Instituto de Auditores Internos de España es el valedor en nuestro país de las certificaciones internacionales de nuestra red profesional internacional, The Global Institute of Internal Auditors, reconocidas mundialmente. Como he dicho antes, un aval para la alta dirección, Comisión de Auditoría y otros clientes de nuestro trabajo. Nuestras certificaciones acreditan diferentes aspectos profesionales. Por ejemplo, la certificación CIA es la más global, el máximo reconocimiento como profesionales. CRMA, más específica, certifica los conocimientos en aseguramiento de riesgos. Por otro lado, contamos con la certificación QA – Quality Assesment- la única dirigida a departamentos que avala a las Direcciones de Auditoría Interna y su trabajo conforme a las Normas Internacionales de Auditoría Interna. Solo en 2019 se elaboraron más de veinte evaluaciones de calidad, 14 a organizaciones internacionales y 6 a empresas IBEX 35. En los últimos años, se han hecho ya más de un centenar de estas evaluaciones de calidad, imprescindibles para garantizar a la Comisión de Auditoría y a la propia entidad que su Auditoría Interna trabaja empleando los mejores estándares internacionales.

También somos los valedores en España de las acreditaciones de COSO, tanto de COSO Control Interno como de COSO ERM. La primera es el programa pionero global en el Marco Integrado de Control Interno, y acredita la experiencia en el diseño, implementación y seguimiento de un sistema de control interno; mientras que COSO ERM acredita el conocimiento de la integración de la gestión del riesgo empresarial en la estrategia y el desempeño de la compañía.

 

“El papel del Instituto de Auditores Internos es clave para contribuir a afianzar nuestra profesión dentro de la estrategia y objetivos de negocio de las empresas, preservando siempre la visión, independencia, objetividad y transparencia asociadas a nuestra profesión”


4.- ¿Qué prioridades y objetivos se marca como nueva presidenta del Instituto de Auditores Internos?


Asumir la presidencia del Instituto de Auditores Internos supone una gran responsabilidad. Debemos seguir trabajando por fortalecer y representar tanto a la Auditoría Interna como función imprescindible para el buen gobierno de las empresas, como a los auditores internos que velan por la sostenibilidad, eficacia y eficiencia de los procesos de negocio.

Mi llegada a la presidencia ha coincidido con una situación sin precedentes originada por la pandemia que ha provocado que nuestra profesión, al igual que las compañías y la sociedad en general, se encuentre ante importantes retos y desafíos. La Covid-19 lo ha cambiado todo, sin embargo, también supone una gran oportunidad para asentar los procedimientos para el futuro.

Por eso, el principal objetivo del nuevo Consejo emanado de la Asamblea General que me designó como presidenta es claro: intensificar el impulso de la profesión en un entorno tan retador como el que nos encontramos, y estar a la vanguardia de los métodos, tendencias y buenas prácticas para ofrecer a nuestros socios nuevos recursos y acompañarlos en su labor diaria.

La fuerte inestabilidad económica, política y social que vivimos actualmente hace más necesario el rigor, la transparencia y el buen gobierno de las organizaciones, donde la Auditoría Interna en general y los auditores internos en particular somos actores fundamentales para la generación de confianza en el entorno empresarial.

Por eso es importante continuar con la labor ya realizada por mis predecesores y trabajar en el fortalecimiento de la profesión; la Auditoría Interna como función clave de los sistemas de control y supervisión de riesgos, pero también evolucionar como asesor de valor en las organizaciones, con la visión global que nos aporta conocer el trabajo de todas las áreas y procesos de la empresa.  

Además, impulsar la innovación y la digitalización de las direcciones de Auditoría Interna de las empresas será otra línea fundamental de trabajo. Aunque era algo en lo que ya se estaba trabajando, y de hecho desde 2016 celebramos encuentros enfocados a la transformación digital de los departamentos, la pandemia hace aún más visible esta necesidad.

Las empresas mejor preparadas digitalmente han sido las que mejores resultados han obtenido, no solo los e-commerce, sino también, por ejemplo, aquellas compañías que tenían instaurado un sistema de teletrabajo previo han podido adaptarse con una mayor normalidad a los requerimientos de confinamiento y limitación de movilidad aplicados durante los peores meses de pandemia.

Al igual que ocurre en las empresas, es evidente que ser más tecnológicos nos permitirá a los auditores internos ser más eficaces, establecer nuevos métodos y entornos de trabajo y analizar resultados para mejorar la evaluación y supervisión de los nuevos riesgos. La innovación y la digitalización son uno de los pilares de la estrategia del Instituto desde hace tiempo, de hecho, las medidas que se habían tomado previas a la pandemia nos han permitido que el equipo del Instituto esté teletrabajando desde hace meses sin ninguna incidencia y sin que se haya visto resentido el servicio al socio. La formación online, sesiones vía streaming o un programa piloto de teletrabajo son algunas de las medidas que teníamos ya establecidas y que nos han permitido afrontar con mayor tranquilidad este periodo tan convulso.

Por supuesto, dentro de nuestras prioridades se encuentra también la formación continua, que seguirá siendo un pilar fundamental dentro de la Institución. Cada día es más necesaria la capacidad de compartir conocimiento, lecturas aprendidas y buenas prácticas. La formación continua es clave para nosotros, nos permite actualizar capacidades y habilidades ante nuevos riesgos, procesos y dinámicas de trabajo.

Por último, pero no menos importante, se encuentra nuestra orientación al socio. Trabajaremos para seguir cubriendo sus necesidades, perfeccionando y adaptando herramientas, contenido y formatos.

El papel del Instituto de Auditores Internos es clave para contribuir a afianzar nuestra profesión dentro de la estrategia y objetivos de negocio de las empresas, preservando siempre la visión, independencia, objetividad y transparencia asociadas a nuestra profesión. Esto es ahora más relevante que nunca porque la pandemia ha disparado los riesgos para las empresas y está obligando a cambiar estrategias y modelos de negocio empresariales para adaptarse a una nueva situación. El mundo cambia cada vez más rápido y no podemos quedarnos atrás, por eso, desde el Instituto nos comprometemos a “acompañar” a los auditores internos en ese proceso de mejora continua, adquisición de nuevas capacidades y, sobre todo, de refuerzo de nuestro papel como asesores de valor para la Alta Dirección.