Cinco Días
Lunes, 4 de octubre de 2004


La Responsabilidad Corporativa en las empresas del Ibex 35

Ester Uriol / MADRID (04-10-2004)

Las compañías energéticas y las constructoras han concentrado gran parte de su estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en los aspectos medioambientales donde exhiben una batería de normas ISO, mientras que las manufactureras están más comprometidas con los derechos humanos y los bancos están implantando un amplio surtido de códigos de conducta internos. Es decir, las empresas tienden a desarrollar aquellos aspectos de la RSC en los que más riesgos presentan.
Al analizar las iniciativas que en este sentido llevan a cabo las empresas del Ibex-35, se observa que Acciona, por ejemplo, está más dirigida al área de medio ambiente, mientras que Inditex incide, fundamentalmente, en los derechos humanos, es decir, en su punto débil debido a los riesgos que ofrecen su cadena de proveedores y subcontratistas, y a la polémica que se desató al descubrirse que alguno de esos talleres externos de Marruecos incumplía derechos humanos y laborales.
Lo mismo ocurre con Altadis, que depende de los productores de tabaco y que no siempre puede controlar las condiciones de trabajo de las plantaciones; la tabacalera (como la textil) deja constancia pública de su respeto a los derechos humanos tanto en su Informe Anual como en su Código de Conducta.

Enagás, Endesa, Iberdrola o Gas Natural, acusadas en algún momento de deterioro ecológico, se han preparado para mitigar el impacto ambiental desarrollando programas de calidad y proyectos de investigación orientados a mejorar el entorno.
Repsol, que ya tiene un importante escudo para las cuestiones medioambientales (edita una memoria específica), también es de las más activas a la hora de expresar su compromiso con los derechos humanos, algo que hace tanto en su Memoria Social como en el Informe Anual. Esto no le salva de que Intermón Oxfam haya calificado de insuficiente su política en Bolivia (donde controla casi el 30% de la producción petrolera del país) y haya dicho que 'debe comprometerse eficazmente en el desarrollo y la erradicación de la pobreza en Bolivia'.

Esta correlación entre los riesgos y los incumplimientos de cualquier tipo que afectan a una empresa con las medidas protectoras que pone en marcha para evitar actuaciones y, sobre todo, consecuencias no deseadas es más evidente cuanto más transparente es la compañía. En el caso de las empresas del Ibex 35, por su propio carácter de sociedades cotizadas, resulta más fácil de conocer el grado de compromiso de la empresa tanto en el terreno económico como en el medioambiental o social, es decir, las tres patas que componen la RSC. Pero uno de los aspectos comunes a todas ellas es el mayor conocimiento y concienciación en el área de la RSC referida al ámbito económico; esto está íntimamente ligado a la normativa que se ha articulado en torno al Gobierno Corporativo.

En todo caso, las empresas españolas están cada vez más concienciadas de la conveniencia de integrar en su gestión una estrategia de responsabilidad social corporativa. De hecho, más de la mitad de las cotizadas en el Ibex 35 (un total de 18) han editado este año una memoria específica e independiente de Sostenibilidad o Responsabilidad Corporativa. En algunos casos concretos se presenta encuadernada junto a otro informe, normalmente el de Gobierno Corporativo (como ocurre con el Banco Popular), pero tienen una estructura y concepción propia e independiente del resto de la documentación que aporta la compañía.
El caso de Ferrovial también es atípico ya que presenta una memoria específica pero no independiente, sino que lo integra dentro de su Informe Anual. La compañía argumenta este hecho como parte de su estrategia de RSC.
La mayoría de las que no editan memoria específica incluye un apartado o capítulo de RSC dentro de su Informe Anual, aunque Prisa, por ejemplo, lo incorpora en el Informe de Gobierno Corporativo. Esto ocurre con 11 empresas, lo que representa el 31,4% del total.

Pero también hay un significativo porcentaje de sociedades (el 17%, es decir, seis en valor absoluto) que no editan ni memoria independiente ni incluyen ningún capítulo o apartado de RSC en su Informe Anual. Esto es especialmente relevante ya que las empresas cotizadas no sólo tienen unas obligaciones de transparencia que no se aplican al resto del tejido empresarial español, sino que también poseen unos recursos que les permiten estar a la vanguardia de sistemas de gestión, incluidos los que integran la RSC. Por tanto, el porcentaje de compañías españolas que ni editan memoria de Sostenibilidad o Responsabilidad Corporativa ni incluyen referencias a estos temas en sus informes anuales será muchísimo mayor en el conjunto de las empresas españolas, incluso en las de mayor tamaño.

También son indicadores fiables los índices éticos o sostenibles ya que examinan a las empresas en todos los aspectos vinculados a la RSC, desde su cumplimiento en las normas de transparencia en los mercados y buena gestión económica hasta sus acciones relativas al medio ambiente, las buenas prácticas laborales y los derechos humanos. Sin embargo, esto no significa que todas las empresas que no figuren en estos índices tengan unas actuaciones reprochables en estos aspectos ya que hay algunas que podrían estar por su grado de cumplimiento ético, pero no pueden figurar por no contar con unos volúmenes suficientes de capitalización, liquidez o capital flotante. También hay algunas que cuentan con unas barreras insalvables por su propio tipo de negocio.
En los Dow Jones Sustainability Index hay 11 empresas españolas, lo que representa el 31,4% del total y son: Abertis, Amadeus, BBVA, Endesa, Ferrovial, Gas Natural, Iberdrola, Iberia, Inditex, SCH y Telefónica. En cuanto al FTSE4Good, están incluidas ocho compañías (el 23% del Ibex): Arcelor, Bankinter, BBVA, Gas Natural, Inditex, Repsol, SCH y Telefónica.

Los compromisos sociales ganan peso en el informe anual


Las estadísticas señalan que las mujeres, a igual trabajo y responsabilidad, cobran menos que los hombres; la prensa publica casos de abusos a inmigrantes ilegales a los que se les paga salarios por debajo de lo establecido escudándose en esa ilegalidad; y en muchas empresas hay dificultades para alcanzar unas relaciones sindicales y laborales fluidas. En este contexto, las compañías que cumplen con los derechos humanos y laborales están cada vez más interesadas en poner por escrito sus compromisos en este terreno, una tendencia que hasta ahora no se consideraba necesario más que para aquellas multinacionales que producían en países en vías de desarrollo. A todo ello contribuyen las exigencias de un consumidor y ciudadano cada vez más concienciado. Un 43% de las empresas del Ibex 35 reflejan, en sus memorias, sus compromisos con los derechos humanos y laborales, aunque este porcentaje todavía está lejos del 88,5% que incluyen referencias a aspectos medioambientales.

Uno de los puntos que ponen de manifiesto el compromiso de las empresas con la RSC es la adhesión al Pacto Mundial ya que lleva implícito una serie de objetivos de mejora y avance en estas cuestiones. Algo más de la mitad de las cotizadas en el Ibex están adheridas (18 frente a las 17 que no lo están). Actualmente, figuran 254 empresas e instituciones españolas en el Pacto Mundial.

También está aumentando el número de compañías que instan a sus proveedores a cumplir unos determinados códigos de conducta, a adherirse al Pacto Mundial o a garantizar un cumplimiento mínimo en derechos humanos, laborales y medioambientales. Una de las más avanzadas en este sentido es Inditex que cuenta con un sistema de control y verificación para sus proveedores, así como una metodología con medidas correctoras concretas.

Otro de los indicadores que suelen ser representativos del grado de interés que las empresas tienen en relación a la RSC son los códigos internos que marcan las normas de actuación y conducta de sus directivos, empleados y de la propia compañía de cara al exterior. Al margen de los reglamentos o códigos de conducta en materia relativa a la operativa en el Mercado de Valores, hay algunas que han elaborado códigos específicos para sus organizaciones.

En este marco se encuentran la mayoría de las empresas del Ibex 35, concretamente el 65,7%, es decir, un total de 23, aunque todavía queda un tercio que no tiene ninguna normativa interna en este sentido. De las que sí cuentan con códigos internos, un 26%
(nueve empresas), recogen algún tipo de compromiso vinculado a los derechos humanos o laborales.
En lo que hay una mayoría (el 88,5% del Ibex) es en el reflejo que tienen dentro de los informes anuales aquellos programas de carácter social, cultural, científico, etc. en los que colaboran las empresas.