Europa Press
Miércoles, 6 de octubre de 2004


Existe una "necesidad urgente" de avanzar en contabilidad social y ambiental para implantar la RSC, según un experto

El profesor José Miguel Rodríguez señala que la RSC es "un viejo debate que debe continuar en el futuro con nuevas perspectivas"

MADRID, 6 (EUROPA PRESS)
Es "urgente y necesario" avanzar en nuevos métodos de contabilidad social y medioambiental para que las empresas sean capaces de traducir el concepto de responsabilidad social corporativa a los resultados reales de sus compañías, según señaló hoy el profesor de la Universidad de Valladolid y autor del libro 'El gobierno de la empresa:
un enfoque alternativo', José Miguel Rodríguez.

Durante el 'Debate Abierto', convocado por la Comisión de RSC de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) en colaboración con UNESA, Rodríguez explicó que esta tarea debe dejarse a los contables, que hasta hoy, "siguen sin tener elementos concretos que puedan aplicarse a la hora de contabilizar los resultados sociales y medioambientales de las compañías".

Así, expresó su preocupación por el hecho de que este tipo de contabilidad se deje en manos de personas ajenas a estos conocimientos, teniendo en cuenta que "se trata de un tipo de contabilidad muy compleja", razón por la que pidió la ayuda de los expertos contables para que "aporten los instrumentos necesarios para poder desarrollarla y acabar con los problemas de medición".

"¿Cómo se contabilizan los beneficios sociales o medioambientales que la empresa proporciona a todos los participantes?", se preguntó Rodríguez. Se trata de algo "difícil" de realizar, pero como 'primer paso', apuntó "no sólo publicar estos resultados, sino compararlos con el resto de empresas del sector", para así "tener una perspectiva más amplia de estas mediciones".

UN 'VIEJO DEBATE'


Históricamente, el concepto de RSC ya fue descrito, según Rodríguez, por el economista Adam Smith en el siglo XVIII, que se refirió al concepto como 'simpatía' o 'empatía' como base del bienestar colectivo, es decir, "ponerse en el lugar del otro", que es lo que hace la empresa que sigue el modelo 'pluralista' o 'stakeholder'.

Es la que busca el beneficio global de todos las partes implicadas. "Si todas las partes comparten los riesgos a la hora de llevar a cabo una labor empresarial (inversores, proveedores, comunidad en la que opera), es justo que todas la partes participen también de los beneficios", aclaró.

Así, este nuevo concepto de "empresa ciudadana", como se denomina en Estados Unidos, "busca crear valor para todos los participantes" y mide sus resultados por triplicado: económicos, sociales y medioambientales. "Así, cuenta con un 'algo más' que le confiere una diferencia difícil de imitar por sus competidores", añadió Rodríguez.

En este sentido, se refirió a estas empresas como las que cuidan su 'capital social', es decir, esos acuerdos tácitos, implícitos o no escritos relacionados con la confianza, la reputación, la cultura y las relaciones personales.
"Estos son los únicos recursos que no se agotan con el uso, sino al revés, se multiplican e incrementan cuanto más se utilizan".

Esta son las empresas que, según dijo, "internalizan las externalidades", esto es, asumen los impactos, negativos o positivos que su actividad produce en el sitio en el que opera.

En su opinión, este modelo pluralista de empresa "está pendiente de un gran desarrollo formal" y requiere articular de forma práctica la visión teórica, ampliando precisamente, la visión de los directivos en este sentido. Además, el modelo requiere "mayor participación de los 'stakeholders' y, por supuesto, nuevas fórmulas de medir los resultados".