Javier Fernández Aguado- 40 aniversario

Javier Fernández Aguado

"AECA ha ofrecido un ámbito de colaboración en el que personas que de otra forma se hubiesen contemplado como competidores han colaborado en proyectos intelectuales al servicio de la sociedad"

Javier Fernández Aguado

¿Qué destacaría del papel de AECA a lo largo de sus cuarenta años de vida?

La Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas está profundamente unida a mi vida tanto profesional como personal. Escuché hablar de AECA desde antes de sus orígenes legales. No en vano, mi padre, Enrique Fernández Peña fue uno de los cofundadores de ese proyecto que tan fecundo se ha revelado a lo largo de sus cuatro décadas de vida. Años más adelante, yo me asocié. Mi testimonio ha de ser necesariamente personal y afectivo.

En un país tan maravilloso como España en el que sin embargo se padecen patologías como la envidia, el exclusivismo o el nacionalismo académico, AECA ha ofrecido un ámbito de colaboración en el que personas que de otra forma se hubiesen contemplado como competidores han sido capaces de colaborar en proyectos intelectuales al servicio de la sociedad en su conjunto.

En AECA he tenido la oportunidad de tratar a profesores de la categoría de Eduardo Buenos Campos o Patricio Morcillo. Invité a este último a coordinar conmigo una investigación sobre estrategia empresarial. Junto a él, convocamos a todos los catedráticos de España que tenían algo que decir para co escribir con nosotros un retador libro sobre las nuevas claves de la estrategia empresarial. Aquella magna obra vio la luz en la editorial Ariel.

"Recuerdo con especial estima un congreso celebrado en las Baleares en el que se entregó por primera vez el premio que AECA creó con el nombre de mi padre, tras su fallecimiento el 2 de agosto de 1995, para el mejor estudio que se publicase al año sobre Contabilidad. Desde entonces han sido numerosos los prestigiosos investigadores que periódicamente han recibido ese prestigioso galardón"

Cuando me ha sido posible, he acudido a los congresos de AECA. Recuerdo con especial estima uno celebrado en las Baleares, en el que se entregó por primera vez el premio que AECA creó, con el nombre de mi padre tras su fallecimiento el 2 de agosto de 1995, para el mejor estudio que se publicase al año sobre Contabilidad. Desde entonces han sido numerosos los prestigiosos investigadores que periódicamente han recibido ese prestigioso galardón.

También en el entorno de AECA conocí a Esteban Hernández Esteve, caballero donde los haya, quien por impulso también de mi progenitor puso en marcha una de las comisiones de estudio. En este caso, la dedicada al estudio de la historia de la contabilidad.

Durante algunos años, cuando mi actividad como asesor y formador de comités de dirección me lo permitía, participé activamente en la comisión de organización de empresas. En ese ámbito vio la luz mi primer estudio sobre Dirección por Valores, que se encuentra en el germen de uno de los modelos de gestión que he diseñado y aplicado en multitud de organizaciones mercantiles y financieras: la dirección por hábitos.

También agradecí profundamente la generosidad de AECA en la edición y presentación del libro, fruto de mi tesis de Economía defendida en la Complutense en 1996. El amplio y barroco salón de actos de la Cámara de Comercio de Madrid, en la calle Huertas, acogió a cientos de profesionales, muchos miembros de AECA, interesados por la formación de directivos y empresarios en España, en los siglos XIX y XX. No en vano, fue en las Escuelas de Comercio, foco de mi investigación, donde inicialmente se formaron algunos de los profesionales más destacados de AECA, como Leandro Cañibano o el ya mencionado Eduardo Bueno.


Con la eficacísima y esencial labor gerencial de José Luis Lizcano, y bajo la presidencia de profesionales tan destacados como José Barea o Leandro Cañibano, AECA ha recorrido con brillantez cuatro décadas. Tiene por delante una gran labor que seguir realizando. Mantener el listón no va a resultar sencillo: fijarse en el sendero hasta ahora recorrido servirá de estímulo para que más profesionales de la Contabilidad, la Auditoria y la Administración de Empresa sigan encontrando un oasis de trabajo tanto investigador como divulgador que continúe contribuyendo al desarrollo de la economía española.


La apertura de AECA a profesionales de otros países, fundamentalmente portugueses, es otro modo de mostrar esa visión amplia, tan necesaria hoy en día. Es en la complementariedad y la colaboración donde se crea conocimiento valioso para el presente y para las generaciones futuras.


Termino con un sencillo pero sentido: ¡Feliz 40 cumpleaños! Y, como siempre que un grupo de personas trabaja con honradez, rigor y constancia, ¡lo mejor está por llegar!

"¡Feliz 40 cumpleaños!¡Lo mejor está por llegar!"